Cibersur.com/Agencias | 11/06/2012 14:05
La aplicación Open Garden forma una red abierta que permite a cada persona conectada ceder conexión a otros usuarios.
'Cada smartphone es un ordenador y un ruter, así que pensamos que era el momento adecuado para interconectar todos estos aparatos para lograr un acceso general más ubicuo', dijo Micha Benoliel, cofundador y consejero delegado de la firma con sede en San Francisco Open Garden.
'Mientras los dispositivos estén en proximidad se reconocen continuamente. Si un aparato de la red tiene acceso a Internet, el otro dispositivo puede aprovecharse', añadió Benoliel.
Si un usuario con Open Garden está en una cafetería o en un hotel y no tiene acceso a Wi-Fi pero alguien más sí lo tiene, el usuario puede aprovecharse de la conexión de la otra persona.
Benoliel dijo que la funcionalidad podría ser especialmente útil para los viajeros que quieren evitar las costosas tarifas de itinerancia.
'Puedes estar viajando y llegar a un aeropuerto y en lugar de pagar una tarifa de itinerancia cara, puedes conectarte con alguien que esté en el aeropuerto y que tenga Open Garden', dijo.
Cuando no hay conexión directa a Internet en la red, la aplicación accede a través de vínculos a otros dispositivos como laptops y teléfonos móviles. Si la persona cuya conexión se comparte deja la red, la aplicación automáticamente te conecta a la siguiente mejor conexión.
La aplicación está disponible para los dispositivos Android, Windows y Mac. Funciona como una red sólo si ha sido instalada por otras personas cercanas para formar conexiones compartidas.
Benoliel dijo que la aplicación puede usarse también para interconectar varios dispositivos diferentes, como iPhone y tabletas.
La compañía está trabajando en características para ayudar a los usuarios a limitar quién comparte su conexión y datos y cuántos datos quieren destinar a la aplicación.
Pese a las críticas de proveedores móviles preocupados por perder ingresos, Benoliel dijo que la aplicación podría beneficiarles al ayudar a descongestionar las abarrotadas redes 3G y 4G trasladándolas al WiFi, donde hay más capacidad.